Los 5 anillos (Part IV)

Go Rin no Sho (PART IV)

Sobre la enseñanza de tener una posición sin tenerla

Tener una posición sin tenerla, o una guardia sin guardia, significa que el

sable largo no debe ser mantenido en una posición fija. Sin embargo, puesto que

existen cinco formas de colocar el sable, las guardias deben conformarse a

ellas. Dónde mantenéis el sable depende de vuestra relación con el adversario,

depende del lugar y debe adecuarse a la situación; siempre que lo empuñéis, la

idea que ha de tenerse en mente es que...
debe ser fácil matar al adversario. A

veces, en la posición de guardia superior se desciende un poco, de forma que se

convierte en una posición media, mientras que la guardia media puede elevarse un

poco, dependiendo de la ventaja que se obtenga de ello, de forma que se

convierte en una posición superior. En ocasiones, la guardia inferior también se

eleva un poco, para convertirse en una posición media. Las dos posiciones

laterales pueden también desplazarse un poco hacia el centro, dependiendo de si

estáis frente a frente con vuestro adversario, obteniendo como consecuencia bien

una guardia media o una guardia inferior. De esta forma, el principio consiste

en tener una posición en guardia sin tener una posición. Ante todo, cuando

levantáis el sable, en cualquier caso la idea es de matar al adversario. Aunque

interceptemos, golpeemos o bloqueemos el golpe del sable del adversario, e

inmovilicemos u obstruyamos su trayectoria, todos estos movimientos son

oportunidades para cortar al adversario. Hay que entender esto. Si pensáis en

interceptar, golpear, bloquear, inmovilizar u obstruir la trayectoria, con ello

seréis incapaces de matar. Es esencial pensar en todo como una oportunidad de

matar. Esto debe ser considerado atentamente. En la ciencia militar a gran

escala, la disposición de las tropas es también un asunto de colocación. Por

ello, cada caso es una oportunidad para ganar una guerra. La posición fija es

mala. Esto debe de ser trabajado con profundidad.

Golpear al adversario en un solo compás

Entre los ritmos utilizados para golpear a un adversario existe lo que se llama

un solo compás. Encontrando una posición en la que podéis alcanzar al

adversario, dándonos cuenta del momento en el que éste todavía no ha decidido

qué hacer, golpeáis directamente, lo más rápidamente posible, sin mover vuestro

cuerpo ni fijar vuestra atención. El golpe con el que golpeáis al adversario

antes de que haya pensado en retirarse, parar el golpe o golpear se llama un

solo compás. Una vez que habéis aprendido bien este ritmo, debéis practicar el

golpe intermedio de una forma rápida.

El ritmo de la segunda primavera

Se da cuando estáis a punto de golpear y el adversario retrocede rápidamente o

para el golpe; fingid un ataque y después golpead al adversario cuando se relaja

después de la tensión. Éste es el golpe de la segunda primavera. Será muy

difícil llevar a cabo este golpe simplemente leyendo este libro. Es algo que

debéis entrenar una vez que habéis recibido la instrucción.

Golpear sin pensamiento ni forma

Cuando vuestro adversario va atacar, vosotros os disponéis a hacer lo mismo,

vuestro cuerpo tiene una posición ofensiva y vuestra mente está también a la

ofensiva; vuestras manos golpean espontáneamente a partir del espacio con una

velocidad y una fuerza añadidas. A esto se llama golpear sin pensamiento ni

forma, y es el golpe más importante. Os encontraréis con este golpe una y otra

vez. Es algo que requiere ser bien aprendido y perfeccionado con la práctica.

El golpe del curso del agua

El golpe del curso del agua se utiliza cuando estáis frente a frente con el

adversario y éste intenta retroceder, esquivar o parar vuestro sable

rápidamente: expandiendo el cuerpo y la mente, blandís el sable desde detrás de

vosotros de una forma completamente relajada, como si dudarais, y golpeáis con

un golpe fuerte y poderoso. Una vez que hayáis aprendido esta clase de golpe,

con toda certeza es fácil golpear. Es esencial distinguir la posición del

adversario.

El golpe al azar

Cuando lanzáis una ofensiva y el adversario intenta detener o parar el golpe,

golpeáis su cabeza, manos y pies de una sola vez. Golpear donde podéis con un

solo golpe del sable largo se llama golpear al azar. Cuando aprendáis este

golpe, os daréis cuenta que siempre es útil. Es algo que exige un discernimiento

exacto en el transcurso de un duelo.

El golpe centella

El golpe centella se produce cuando el sable de vuestro adversario y vuestro

sable están bloqueados juntos y golpeáis lo más fuerte que podéis sin levantar

en absoluto vuestro sable. Hay que golpear rápidamente, poniendo la fuerza en

las piernas, el torso y las manos. Este golpe es difícil de realizar sin una

práctica repetida. Si lo cultiváis hasta la perfección, tiene un poderoso

impacto.

El golpe de las hojas carmesí

La idea del golpe de las hojas carmesí consiste en golpear el sable del

adversario desviándolo hacia abajo, subiendo de nuevo vuestro sable. Cuando un

adversario está blandiendo un sable ante vosotros intentando atacar, golpear o

defenderse, golpeáis con fuerza el sable del adversario con el espíritu de

"golpear sin pensamiento y sin forma" o incluso el del "golpe centella". Cuando

ejecutáis correctamente esta técnica, golpeando con la punta del sable hacia

abajo (kissakisagari), el sable de vuestro adversario caerá irremediablemente.

Si cultiváis este ataque hasta la perfección, os será fácil hacer caer un sable.

Esto debe ser bien practicado.

El cuerpo en lugar del sable

En ese sentido, el cuerpo también puede ser llamado el cuerpo que sustituye al

sable. En general, cuando tomáis la ofensiva, vuestro sable y vuestro cuerpo no

se lanzan al ataque simultáneamente. Dependiendo de vuestras oportunidades de

golpear al adversario, primero adoptáis una postura ofensiva con vuestro cuerpo,

y vuestro sable golpea con independencia de vuestro cuerpo. A veces, podéis

golpear con vuestro sable sin mover el cuerpo, pero generalmente éste inicia

primero la ofensiva, seguida por el golpe del sable. Esto requiere una

observación y práctica atentas.

Golpear y alcanzar

Por golpear y alcanzar quiero dar a entender dos cosas diferentes. El sentido de

golpear consiste en que, sea cual fuere el golpe que empleéis, lo hacéis de una

manera deliberada y certera. Alcanzar significa algo como chocar con alguien.

Aunque alcancéis a vuestro adversario de forma tan grave que muera en el acto,

esto significa alcanzar. Un golpe se produce cuando vosotros consciente y

deliberadamente asestáis el golpe que queréis dar. Esto exige inspección y

reflexión. Alcanzar a un adversario en las manos o en las piernas significa

"tocarle" primero, para asestar un poderoso golpe tras esa rozadura. Alcanzar

significa algo así como "sondear". Si realmente aprendéis a dominar esto, será

algo extraordinario. Esto cuesta trabajo.

El cuerpo del mono de brazos cortos

La postura del mono de brazos cortos significa no alcanzar con la mano. La idea

consiste en que cuando estáis cerca de un adversario, lo alcancéis rápidamente,

antes de que éste ataque, sin avanzar en absoluto las manos. Cuando intentáis

avanzarlas, vuestro cuerpo se queda invariablemente detrás. Así pues, la idea

consiste en mover todo el cuerpo rápidamente para entrar en la defensa del

adversario. Es fácil llegar al cuerpo a cuerpo si está al alcance de la mano.

Esto debe ser investigado con atención.

El cuerpo pegado

Esto significa entrar en el espacio de un adversario y pegarse rápidamente a él.

Cuando entráis dentro de las defensas del adversario, debéis pegaros con fuerza

a su cabeza, a su cuerpo y a sus piernas. La mayoría de las personas consiguen

hacerlo rápidamente con su cabeza y sus piernas, pero el cuerpo se queda atrás.

Pegarse a un adversario significa que os pegáis con tanta proximidad que no

dejáis espacio entre vuestros cuerpos. Esto debe ser investigado cuidadosamente.

Competir en estatura

Significa que cuando estáis cerca de un adversario, bajo cualquier

circunstancia, estiráis las piernas, el pecho y el cuello de forma que vuestro

cuerpo no se contraiga, acercándoos a él con fuerza, ponéis vuestro rostro a la

altura del rostro del adversario, como si quisierais comparar la estatura y

demostrar que sois el más alto de los dos. El punto esencial consiste en

maximizar vuestra altura y acercaros totalmente. Esto exige un trabajo

cuidadoso.

Adherirse

Cuando vuestro adversario y vosotros atacáis, y vuestro adversario detiene

vuestro ataque, la idea es acercaros con vuestro sable pegado a su sable.

Adherirse significa que es difícil separar el sable. Debéis mantenerlo pegado

con mucha fuerza. Se trata de mantener el sable como si estuviera pegado, cuando

os acercáis, con independencia de la tranquilidad con que os mováis. Existe el

estar pegado y existe el estar trabado. Estar pegado es más fuerte que el estar

trabado. Estas cosas deben ser distinguidas.

El ataque con el cuerpo

Se produce cuando os acercáis al costado del adversario y golpeáis con vuestro

cuerpo. Ladeando ligeramente vuestro rostro y avanzando vuestro hombro

izquierdo, lo golpeáis en el pecho. Al golpearlo, ejerced toda la fuerza posible

con vuestro cuerpo; al golpear, la idea consiste en acercarse con un salto en el

momento de máxima tensión. Una vez que habéis aprendido a acercaros de esta

manera, podéis proyectar al adversario varios metros hacia atrás. Es incluso

posible golpear a un adversario con tanta fuerza que éste muera. Esto exige un

total entrenamiento y práctica.

Tres clases de parada

Cuando atacáis a un adversario, para parar el golpe de su sable, haciendo como

si quisierais herirlo en los ojos, desviáis su sable hacia vuestra derecha con

vuestro sable, parando así el ataque. También existe lo que se llama la parada

de apuñalamiento. Haciendo como si quisierais apuñalar al adversario en el ojo

derecho, con la intención de cortar su cuello, paráis el golpe del sable del

adversario con una estocada de apuñalamiento. Igualmente, cuando un adversario

ataca y vosotros os acercáis con un sable corto, sin prestar mucha atención a

parar el ataque con el sable, os acercáis a él como si quisierais golpear su

rostro con vuestra mano izquierda. Éstas son las tres clases de parada. Esto es

algo que exige un completo entrenamiento y práctica.

Apuñalar la cara

Cuando estáis igualados con un adversario, es esencial conservar en mente

apuñalarles la cara con la punta de vuestro sable en los intervalos que existen

entre los golpes del sable de vuestro adversario y vuestros propios golpes.

Cuando tenéis la intención de apuñalar la cara de vuestro adversario, éste

intentará poner el cuerpo y su rostro fuera de alcance. Cuando lográis que

vuestro adversario haya retrocedido, habéis conseguido varias ventajas de las

que os podéis servir para ganar. Debéis trabajar esto cuidadosamente. En medio

de la batalla cuando un adversario intente ponerse fuera de alcance, ya habéis

ganado. Por ello es imprescindible no olvidar la táctica de "apuñalar la cara".

Esto debe cultivarse en el transcurso de la práctica de las artes marciales.

Apuñalar el corazón

Apuñalar el corazón se utiliza cuando se combate en un lugar donde no hay

espacio para hacer movimientos cortantes de sable por encima de la cabeza hacia

los lados, de forma que apuñaláis al adversario. Para hacer fallar el sable del

adversario, tenéis que dirigir la parte montante de vuestro sable directamente

hacia vuestro adversario, haciéndolo retroceder un poco, de forma que el sable

no se descentre y se pueda hundir en su pecho. Este movimiento es especialmente

útil cuando estáis cansados o cuando vuestro sable no corta. Es imprescindible

discernir cada caso de una forma experta.

El grito

Dos clases de gritos (katsu y totsu) se utilizan cuando lanzáis un ataque para

vencer a un adversario y éste responde; surgiendo desde abajo como si fuerais a

apuñalar al adversario, ejecutáis un contraataque. En cualquier caso, lanzáis

los dos gritos sucesiva y rápidamente. La idea consiste en apuñalar hacia arriba

con un katsu y después golpear con un totsu. Este movimiento puede utilizarse

siempre en un duelo. La forma de alcanzar ambos gritos es elevando la punta del

sable en el sentido de apuñalar y entonces golpear inmediatamente mientras se

eleva el sable. El ritmo debe practicarse bien y examinado atentamente.

La parada con golpe

Cuando intercambiáis golpes con un adversario en un duelo y golpeáis en el sable

del adversario con vuestro propio sable cuando él golpea, a esto se le llama la

parada con golpe. La idea de parar con un golpe no es la de golpear muy fuerte,

ni la de sostener o bloquear; respondiendo al ataque del sable del adversario,

asestáis un golpe en el sable que golpea e inmediatamente atacáis al adversario.

Es esencial ser el primero en golpear. Si el ritmo de vuestro ataque de parada

es correcto, por poderoso que sea el golpe de vuestro adversario, mientras que

tengáis intención mantenida de golpear, no se inclinará la punta de vuestro

sable. Esto debe aprenderse con la práctica y examinarse cuidadosamente.

Una posición contra muchos adversarios

Una posición contra muchos adversarios se presenta cuando el individuo lucha

solo contra un grupo. Manejando tanto el sable largo como el sable corto, lo

mantenéis a la izquierda y a la derecha extendiéndolos horizontalmente. La idea

es que si los adversarios os llegan de los cuatro costados, los obliguéis a

situarse en un solo lugar. Cuando distinguís el orden en el que os atacan los

adversarios, ocuparos de aquellos que van en vanguardia primero; manteniendo un

ojo sobre toda la situación, y determinando las posiciones desde las que los

adversarios lanzan sus ataques, blandiendo ambos sables al mismo tiempo sin que

interfieran entre sí, es erróneo esperar. La idea consiste en adoptar

inmediatamente la posición de alerta con ambos sables preparados a los lados

cuando un adversario avanza, para bloquearlo con un poderoso ataque, dominarlo y

después volverse al próximo adversario que llega y partirlo por la mitad.

Intentad reunir a vuestros adversarios en una sola línea cuando parecen estar

retrocediendo, y atacad con fuerza sin permitir un momento de descanso. Será

difícil avanzar si os limitáis a atacar a vuestros adversarios en masa.

Entonces, una vez más, si pensáis vencerlos uno tras otro a medida que van

llegando, tendréis una sensación de espera y dificultades en vuestro avance. Se

trata de ganar sintiendo los ritmos de los adversarios y sabiendo dónde fallan.

Si tenéis de vez en cuando un grupo de practicantes y aprendéis cómo

arrinconarlos, es posible dominar a un adversario, a diez, o incluso a veinte,

si se mantiene la paz de espíritu, esto exige una total práctica y

consideración.

La ventaja en el duelo

La ventaja en el duelo significa comprender cómo obtener la victoria utilizando

el sable largo según las leyes de las artes marciales. Esto no puede ser escrito

con detalle; uno debe darse cuenta de cómo ganar por medio de la práctica. Ésta

es la utilización de l sable largo que revela la verdadera ciencia de las artes

marciales; es transmitida verbalmente.

El golpe único

Esto significa obtener la victoria con certeza mediante la precisión de un solo

golpe. Esto no puede comprenderse son aprender bien las artes marciales. Si

practicáis este golpe convenientemente, dominaréis las artes marciales y esto

será una forma de alcanzar la victoria a voluntad. Estudiadlo cuidadosamente.

El estado de penetración directa

El espíritu de penetración directa es algo que se transmite cuando uno recibe la

verdadera vía de la escuela de los Dos Sables. Es esencial practicar bien, así

como entrenar el cuerpo en esta ciencia militar. Esto se transmite verbalmente.

Epílogo

Lo expuesto anteriormente es una explicación general de las artes de la esgrima

de mi escuela, que he recogido en este manuscrito. En la ciencia militar, la

forma de aprender cómo empuñar el sable largo y obtener la victoria sobre los

demás empieza con la utilización de las cinco técnicas convencionales para

aprender las cinco clases de guardia, y después aprender cómo manejar un sable

largo y obtener una libertad total de movimientos, agudizando el espíritu para

discernir los ritmos de la vía y poder tomar por sí mismo el sable. Cuando sois

capaces de mover el cuerpo y los pies según vuestra voluntad, le ganáis a una

persona y después a otra, y así llegáis a discernir lo que es bueno y lo que es

malo en las artes marciales. Estudiando y practicando cada aspecto de este

libro, luchando contra otros adversarios, paulatinamente comprendéis los

principios de esta ciencia; manteniéndola en vuestro espíritu continuamente, sin

una sensación de apresuramiento, aprendiendo sus virtudes siempre que surja la

oportunidad, aceptando combatir con cualquier clase de adversario en los duelos,

aprendiendo el corazón de la ciencia, aunque sea un camino de 1.600 kilómetros,

dais un paso cada vez. Pensando pausadamente, comprendiendo que es obligación de

los guerreros practicar esta ciencia, decidid que hoy venceréis el yo del día

anterior, y que mañana ganaréis a aquellos que tienen menos capacidad, y

posteriormente venceréis a aquellos que tienen más capacidad. Practicando de

acuerdo con este libro, debéis tomar la decisión de no dejar que vuestra mente

se distraiga. Por muchos adversarios que venzáis, mientras hagáis algo en contra

del entrenamiento, no estaréis en la verdadera vía. Cuando este principio llega

al espíritu, entendéis cómo vencer incluso a docenas de adversarios por vosotros

mismos. Una vez que lo hacéis, también sois capaces de captar los principios de

la ciencia militar individual o a gran escala por medio del poder del

conocimiento del arte del sable. Esto es algo que exige una total consideración,

con mil días de práctica para el entrenamiento y diez mil días de práctica para

refinarlo.

El Manuscrito del Fuego

En la ciencia militar de la escuela de los Dos Sables se piensa en el combate

como en un fuego. Las cuestiones concernientes a la victoria y a la derrota en

la batalla se consideran como algo que pertenece al Manuscrito del Fuego y por

ello están escritas aquí. Para empezar, las gentes piensan en los principios de

la ventaja en las artes marciales con una mente estrecha. Algunos saben cómo

aprovecharse de un golpecito en el pecho, utilizando las puntas de los dedos,

otros saben cómo ganar sirviéndose de un abanico mediante un movimiento a tiempo

del antebrazo. Utilizando igualmente un sable de bambú o algo parecido, parecen

aprender la ventaja menor de la velocidad, entrenando sus manos y pies de esta

forma, concentrándose en el intento de aprovecharse de un poco más de velocidad.

En lo que respecta a mi ciencia militar, he distinguido los principios de la

vida y de la muerte a través de numerosos duelos en los que he puesto mi vida en

peligro, aprendiendo la ciencia del sable, llegando a conocer la fuerza y la

debilidad de los golpes del sable del adversario, comprendiendo las diversas

utilizaciones del filo y del revés de éste y practicando cómo matar a los

adversarios. En el transcurso de esta acción, nunca me ocurrieron percances

tontos. Especialmente cuando uno se halla en pleno combate con armadura, uno no

piensa en pequeñas cosas. Además, luchar solo contra cinco o diez personas en

duelos a vida o muerte y encontrar una forma segura de vencerlos es el meollo de

mi ciencia militar. Así, ¿cuál es la diferencia entre la lógica de alguien quien

vence a diez personas y la de mil personas que vencen a cien mil? A esto hay que

prestarle una auténtica consideración. Sin embargo, es imposible reunir a mil o

diez mil personas para practicar cada día con el objeto de aprender esta

ciencia. Aunque os estéis ejercitando solos con un sable, descubrid el

conocimiento y las tácticas de todos los adversarios, conoced sus movimientos

fuertes y débiles, averiguad cómo vencer a cada cual por medio del conocimiento

y del carácter de la ciencia militar, y os convertiréis en maestros de esta vía.

¿Quién podría en el mundo alcanzar la penetración directa de mi ciencia militar?

Entrenándose y depurando la técnica día y noche con la determinación de llegar

posteriormente a su perfección, luego de perfeccionada, uno llega a una libertad

excepcional, logra maravillas y llega a estar dotado de poderes inconcebibles de

penetración. Es así como la ley cósmica se cumple a través de las artes

marciales.

La posición física

Al dirigir la situación de la posición física, existe lo que se conoce como

situarse de espaldas al sol. Esto significa que tomáis una posición con el sol

detrás de vosotros. Si la situación no os permite mantener al sol a vuestra

espalda, entonces debéis luchar por mantenerlo a vuestra derecha. Esto también

es válido para los combates a puerta cerrada, en los que debéis mantener la luz

a vuestra espalda o a vuestra derecha. Es deseable asegurarse de que no hay nada

que se interponga en vuestro camino a vuestra espalda, y de que hay mucho

espacio a vuestra izquierda, tomando una posición de tal forma que el espacio

más estrecho quede a vuestra derecha. Del mismo modo por la noche, cuando podéis

ver a vuestros adversarios, tomad vuestra posición con los fuegos a vuestra

espalda y las luces a vuestra derecha, como se ha dicho anteriormente. Con el

objeto de "mirar desde arriba al enemigo, entended que debéis tomar vuestra

posición en el terreno más elevado, incluso aunque sea sólo ligeramente más

elevado. En sitios cerrados, el lugar de honor debe considerarse el lugar más

elevado. De cualquier forma, cuando se trata de la batalla, la idea es empujar a

los adversarios hacia vuestra izquierda. Es esencial asegurarse de que los

obstáculos quedan a espaldas de vuestros adversarios, después forzadlos hacia él

de cualquier forma que podáis. Cuando conseguís que los adversarios retrocedan

hacia el obstáculo, para impedirles que vean la situación, atacad sin pausa de

forma que no puedan mirar alrededor. Esto de no dejar a los adversarios observar

la situación se aplica también en sitios cerrados, cuando estáis empujándolos

hacia pórticos, columnas, puertas, puertas corredizas, balaustradas, pilares u

otros obstáculos. En cualquier caso, la dirección en la que acorraláis a los

adversarios debe ser hacia lugares en los que el apoyo de sus pies sea malo o

donde haya algún obstáculo a uno de los dos lados. Utilizad cualquier ventaja

del terreno que podáis, concentrándonos en aprovecharos de la situación. Esto es

algo que requiere una reflexión y una práctica cuidadosa y total.

Tres maneras de tomar la iniciativa

Existen tres formas de tomar la iniciativa. Una consiste en adelantarse atacando

al adversario por propia iniciativa; a esto se le llama adelantarse a partir del

estado de suspensión. Otra forma es adelantarse al adversario que os está

atacando; a esto se llama adelantarse a partir del estado de espera. Pero otra

se presenta cuando el adversario y vosotros atacáis simultáneamente; a esto se

llama adelantarse en un estado de confrontación recíproca. Éstas son las tres

formas de tomar una iniciativa. Al principio de cualquier batalla, no existen

otras posibilidades salvo estas tres iniciativas. Puesto que se trata de obtener

la victoria rápidamente adelantándose, la toma de la iniciativa es una cosa

fundamental en las artes marciales. Existen muchos detalles concernientes a la

toma de la iniciativa, pero no pueden escribirse totalmente porque es una

cuestión de poner prioridad en el modelo de cada ocasión concreta, percibiendo

la intención de los adversarios y utilizando vuestro conocimiento de las artes

marciales para vencer. En primer lugar está la toma de iniciativa a partir del

estado de suspensión. Cuando queréis atacar, os mantenéis tranquilos y en calma,

y después saltáis sobre vuestro adversario atacándole repentina y rápidamente.

Podéis tomar la iniciativa siendo externamente poderosos y rápidos, pero

internamente manteniendo reservas. Podéis también dar el salto elevando al

máximo vuestro espíritu, acelerando el paso un poco y llevando a cabo un ataque

violento en el instante que os acercáis a él. Podéis también ganar dejando errar

vuestra mente, con la firme intención de pasar al asalto desde el principio

hasta el final, obteniendo la victoria inicial por la fuerza determinante del

corazón. Todos estos son ejemplos de iniciativas a partir del estado de

suspensión. La segunda es la toma de iniciativa a partir del estado de espera.

Cuando llega el adversario a vosotros, no reaccionéis, sino mostraos débiles:

entonces, cuando el adversario se acerca, saltáis con un poderoso salto, casi

como si fuerais a volar; después, cuando veis que el adversario golpea, pasáis

directamente a la ofensiva. Ésta es una forma de tomar la iniciativa.

Igualmente, cuando el adversario ataca y vosotros contrarrestáis con fuerza el

ataque, en el momento en que sentís un cambio en el ritmo del ataque del

adversario, podéis obtener la victoria en ese mismo instante a partir del estado

de espera. La tercera es la iniciativa en el estado de confrontación recíproca.

En el caso en que el adversario ataca rápidamente, vosotros atacáis con calma,

pero con fuerza; cuando el adversario se acerca, tensáis vuestro porte con

absoluta resolución, y cuando el adversario da muestras de debilidad, arremetéis

contra él inmediatamente con fuerza. Después, una vez más, cuando un adversario

ataca con calma y tranquilamente, acelerad vuestro propio ataque ligeramente,

con vuestro cuerpo ligeramente relajado; cuando el adversario se acerca,

golpeadle de repente y después, según su situación, arremeted contra él

poderosamente venciéndole. Ésta es la iniciativa en un estado de confrontación

recíproca. Estos movimientos son difíciles de escribir con detalle. Deben

trabajarse en líneas generales tal como se ha escrito aquí. Estas tres formas de

iniciativa dependen del tiempo y de la lógica de la situación. Aunque no seáis

siempre los que atacáis, en igualdad de condiciones debéis tomar siempre la

iniciativa y poner al adversario a la defensiva. En cualquier caso, la idea de

adelantarse consiste en obtener una victoria certera, gracias al poder del

conocimiento de las artes marciales. Éste debe cultivarse y refinarse

minuciosamente.

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