martes 13 de mayo de 2008

El Codigo Bushido

"Quienes se aferran a la vida mueren, quienes desafían a la muerte sobreviven" Uyesugi Kenshin (siglo XVI) Aunque el karate moderno se ha desarrollado en el siglo XX, derivado de Okinawa, actualmente ha sido influido fuertemente por la psicología de las artes marciales japonesas, con los orígenes y actitudes feudales de tales artes. Por lo tanto, es difícil, si no es que imposible, comprenderlo ampliamente sin conocer algo relacionado con esa cultura.

El propósito de este capítulo es describir esa cultura en lo que sea pertinente para el estudio del karate. Con la apertura de Japón al comercio occidental en 1853, forzada por el poderío naval estadounidense y el final consecuente del feudalismo, los Samuráis, o clase guerrera, que eran casi 2.000.000 dentro de una población aproximada de 30.000.000, se convirtieron en un anacronismo y a pesar de sostener varias rebeliones, fueron erradicados.

No obstante su desaparición como clase social, toda la literatura, el arte y la cultura japoneses estaban influenciados profundamente por las tradiciones de los Samuráis, y su espíritu aún sobrevive y se manifiesta en diversidad de formas. Una de ellas, mas no la menor es en las artes marciales, incluyendo el karate; asimismo lo encontramos en la psicología que motivó a los Kamikaze, o pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial, la supervivencia en la selva y la prolongada resistencia de 29 años después de la guerra de los soldados japoneses ultranacionalistas (como el teniente Onoda en las Filipinas), y en las políticas económicas postbélicas de Japón. Muchos japoneses todavía añoran el periodo feudal como una época heroica y romántica en la que el Samurai representaba la figura heroica.

Por lo tanto, para comprender el karate es necesario apreciar el espíritu de los Samuráis que aún motiva a muchos de los karatekas más grandes del mundo. Por supuesto, esto no significa que dicho espíritu mueva a la mayoría de los karatekas occidentales, o nipones en todo caso. Muchos de los occidentales en particular lo tratan únicamente como un método de combate o defensa propia y sólo están conscientes de modo vago de la que podría llamarse filosofía implícita. El periodo feudal japonés duró de fines del siglo XII a mediados del XIX y es comparable en muchos aspectos al periodo feudal europeo. Ambos mantuvieron rígidas estructuras jerárquicas de clase y un estricto código ético para la clase guerrera.

Este código fue conocido en Japón como Bushido, que traducido literalmente significa "Modos Militares del Caballero", o código de conducta apropiado para un caballero guerrero. En el vértice de la pirámide social estaba el Emperador o "Hijo del Cielo", quien fue adorado hasta 1945 como un dios viviente; pero no tuvo ninguna intervención práctica en los asuntos de Estado durante la mayor parte del periodo feudal. Su función principal residía en promover la cultura y el arte recatado de la vida cortesana, la arquitectura, la jardinería ornamental, la poesía y las muchachas geishas, para todo lo cuale se aplicaban reglas estrictas. El poder político residía en manos del shogun o ''General" quien personificaba al Dios de la tormenta o padre espiritual de los Samuráis.

Sus poderes eran una combinación de los de un primer ministro y los de un caudillo militar contemporáneo. Abajo de los Shogun estaban los daimyo o nobles de la corte, cada quien con séquito de asistentes o guardias (Bushi o Samurai) equivalente a un pequeño ejército privado. Las demás clases sociales en orden descendientes de importancia, más no necesariamente de riqueza, eran los aldeanos, los artesanos y los comerciantes. Es interesante notar que los comerciantes - relativamente acaudalados eran inferiores en un sentido social a los campesinos y los artesanos, al igual que lo eran los Samuráis. Los Samuráis estaban excluidos del comercio y recibían su paga del Shogun o del daimyo en forma de arroz, que en años posteriores vendían generalmente a los mercaderes cuando apareció el dinero como un medio de cambio. Muchos que vivían en un estado de pobreza empedernida consideraban de mal gusto hablar de dinero o preocuparse demasiado por él. A pesar de esto se convirtieron en el ideal de la nación y en uno de los principales temas del arte y la literatura. Si no es que el principal.

Bushido: El Código Samurai Los criterios respecto al Samurai varían considerablemente.

Para algunos eran feroces peleadores profesionales y asesinos despiadados. En cambio los románticos los ven como idealistas comparables a los caballeros de las leyendas del rey Arturo. Sin duda la verdad está situada entre los extremos. Tenían muchos privilegios, no trabajaban y estaban exentos de impuestos. También tenían el derecho legal de matar al instante a cualquier plebeyo irrespetuoso. Se requería lógica mente de algún código para evitar el abuso absoluto de esos poderes. Dicho código, el Bushido aunque nunca fue redactado emergió en el siglo XII. Bushido significa el código de conducta adecuado para el caballero combatiente. Tiene un notable parecido al de los caballeros feudales europeos, cuyo período histórico también es muy semejante.

Para vivir de acuerdo con este código, un Samurai debería ser valeroso, honorable, motivado por un deseo de actuar con rectitud y justicia, debería ser misericordioso, veraz, cortés, leal, poseedor de un gran dominio de sí mismo y capaz del autosacrificio. En verdad era un código estricto, que sin duda más de unos cuantos dejaban de cumplir. Sin embargo, según la experiencia del escritor, es notable observar cuántas de estas características todavía son exhibidas por muchos de los karatekas más grandes del mundo, en particular quienes tienen antecedentes de entrenamiento en Japón. Esto sucede presumiblemente porque fueron entrenados en un medio empapado en las tradiciones subyacentes. Una proporción mucho mayor de karatekas Occidentales son entrenados en una atmósfera que pone énfasis sólo en lo físico o incluso en lo comercial. Tal vez esto sea inevitable, ya que es imposible virtualmente transplantar todo un rasgo cultural.

Esto ocurre especialmente cuando la instrucción no está en manos de un japonés o de alguien entrenado en Japón; o también si existe un problema de lenguaje. El énfasis del Bushido en la virtud militar de la bravura es inevitable y no requiere mayor discusión. No obstante está ligado de modo estrecho con la virtud del honor, que aún es una poderosa fuerza motivadora en el moderno Japón. Con el reciente y fenomenal desarrollo económico del Japón, los occidentales pueden creer que la motivación principal de ese país es el dinero.

Esto no sucedía en el Japón feudal y si hoy sucede es por un motivo yuxtapuesto al del honor. La apertura forzada de ese país al comercio occidental en 1853, significó una gran humillación para los japoneses, y con objeto de recuperar su prestigio (honor) necesitaban vencer a Occidente en su propio juego. De allí la revolución social, la abolición del shogunato y de los Samurai que no habían podido rechazar a los bárbaros y la importancia que le dan al poder económico e industrial lo mismo que al militar. Fue simplemente el espíritu Bushido adaptado a circunstancias modernas. E1 honor y el respeto propio fueron los motivos primarios, y la riqueza se consideraba en un lugar muy secundario; aunque sin duda, ahora se ha transformado en un símbolo del éxito y por lo tanto en una prueba de la recuperación del prestigio. Entre los karatekas más grandes del mundo, el honor y la fama siguen siendo la mayor fuerza impulsora, pero como es tan grande la demanda de instructores de karate, se suscitan inevitablemente fuertes intereses financieros.

Como el código feudal occidental de caballería está muerto y enterrado hace mucho tiempo, tal vez sea ilógico pensar que los japoneses sigan adhiriéndose a sus principios de Bushido por más de un siglo desde el derrumbamiento de su raison d' etre esencial. En tal caso, es una gran lástima. Es de esperarse que estos Samuráis de nuestros días sigan coincidiendo con sus antepasados Samuráis, para muchos de los cuales la pérdida de honor conducía al Seppuku (Hara- kiri)ritual, que señala: "Cuando se pierde el honor, es un alivio morir; la muerte no es sino un retiro seguro de la infamia". Tenemos la esperanza al igual que el profesor Nitobe, de que "el Bushido puede desaparecer como un código independiente de ética; pero no así su poder sobre la tierra; sus escuelas de proezas marciales u honor cívico pueden ser derruidas; mas su lucha y su gloria sobrevivirán por mucho tiempo a sus ruinas".
Los Samurais El relato anterior es un claro ejemplo de seppuku impuesto como sentencia de muerte en su forma más honorable. El Bushido es una corriente formada a partir del Budismo, el Taoísmo, el Zen, el Confucionismo y el Shintoismo. Gracias a esta combinación, los samurais contaban con un código de normas de comportamiento, muy difícil de romper. Del budismo toma, por ejemplo, la concepción de la muerte; según éste, después de la muerte viene la reencarnación como un medio para alcanzar la iluminación, por lo tanto los samurais sabían que esta vida era transitoria y no temían a la muerte , y sin embargo, preferían la muerte al deshonor. Ellos habían nacido samurais y morirían samurais.

El budismo tiene como punto de partida el descubrimiento del dolor, según esto, somos victimas de nuestros sentidos y estos nos conducen al error, es pues preciso despojarse de ellos para acceder al conocimiento. Por medio del budismo se suprime todo egoísmo; se elimina la conciencia física; invita a ser equitativo; y a no admitir nada como permanente o estable. Esto pasa por la supresión de toda sensación, de todo deseo, de todo odio. El Taoísmo, se cree que fue creado por Lao Tse en el año 570 a.C. en el Reino de Chen. El centro de esta doctrina predomina en la existencia de un principio original: el Tao. El Tao es el devenir y la meta de todo cambio.
El mundo, como todo en el universo se mueve y se organiza en el espacio y el tiempo por efecto de dos principios: el Yin y el Yang que llevan el ritmo de su marcha (a toda acción corresponde una reacción de igual intensidad y en sentido diferente). Por medio del Taoísmo el individuo aprende a conformarse a la Naturaleza para acceder al poder Indefinido, es decir, a la sabiduría. La naturaleza sirve de modelo al hombre.

Del Zen (parte del budismo), toma la filosofía de ser el uno con el todo, ver al “conjunto como uno y al uno como conjunto”, llegar a través de la meditación a un nivel de pensamiento superior al normal. Actuar sin ser interrumpido por el pensamiento. No hay limites, ya que a través del Zen se alcanza el definitivo absoluto. Con esta ideología el samurai lograba perfeccionarse en el camino de las artes marciales. Del shintoismo toma el patriotismo, el amor a su familia y antepasados, el respeto a los kamis (dioses), a la naturaleza y su capacidad de asombro ante lo divino. Gracias a esto, el Emperador cobra una naturaleza divina ante su pueblo, pues es la representación del Cielo en la Tierra.

Se sabe que esta religión fue fundada por los primeros pobladores del Japón. Por el año 550 d.C. la gente de este lugar no tenía una idea muy exacta de religión, por esto el shinto original ni siquiera tenía nombre, solo era un conjunto de ideas que enlazaban a la vida, al hombre y a la naturaleza, y que eran transmitidas oralmente en leyendas. Los objetos de culto del shintoísmo son los kamis del agua, del viento, el fuego, los antepasados y le da gran importancia a la pureza y a la purificación.
La tierra es cuidada, alimentada y protegida por los Kamis, por lo cual el samurai debía ayudar a proteger a todos sin excepción. Del Confucionismo toman los valores familiares, que les proporciona las 5 relaciones morales: Amo-sirviente, Padre-hijo, Marido-mujer, Hermano mayor-hermano menor, amigo-amigo. Sin embargo ya que la doctrina confucionista, es de carácter intelectual, los japoneses crearon un neoconfucionismo, en el cual, encontrarían la verdad en diferentes formas, además de buscarla en los libros. Esta ideología fue creada por Confucio y nos enseña la noción de interdependencia entre todos los seres hombres, que sobreentiende, un rigor en las clasificaciones sociales y morales. Por toda la instrucción cultural que recibían, además de su conocimiento en las artes marciales, eran un estrato de la sociedad muy respetado en sus días. Su palabra era garantía de inigualable fe, por lo cual era una ofensa pedir su palabra por escrito. Eran capaces de soportar todo y no mostrar ningún signo de emoción en sus rostros. Sin embargo, como en todas las ideologías, aunque muy cercanas a la perfección, no todos sus seguidores son fieles a ésta, por lo que también es muy bien sabido de las injusticias de algunos samurais hacia el pueblo, a veces por situaciones ridículas que pudieran haber manchado el honor de estos guerreros.

Los samurais que no tenían amo eran llamados “ronin”, un ejemplo clásico de estos fue Miyamoto Musashi, una de las figuras más notables de la historia del Japón.
Musashi vivió en el periodo fundador del tercer Gobierno de Campaña, que duró desde el siglo XVII al XIX. Aquella época era conocida como la Era de los Estados Guerreros, ya que el Bushido estaba abierto a cualquiera que pudiera obtener armas por cualquier medio. Los samurais de clase baja se alzaron para derrocar a los samurais de clase alta y Japón se sumió en el caos. A causa de esto, se necesitó de un gobierno más elaborado, la Era Tokugawa, que desarmó al pueblo y privó de sus derechos a los samurais.

Dividió al país en pequeñas provincias y minimizó el numero de guerreros, esto ocasionó un "desempleo" de samurais. Algunos de estos últimos, se dedicaron a ser maestros de escuela, médicos o sacerdotes. Otros continuaron practicando las tradiciones marciales y enseñándolas a otros, y otros muchos se volvieron bandidos y criminales. Se dice que Miyamoto Musashi nuca se peinó, tomó un baño, se casó, construyó una casa ni crió ningún hijo. Siguió básicamente un camino ascético de guerrero hasta el final.
Musashi escribió un libro llamado “El Libro de los Cinco Anillos” y en el narra: “ La ciencia de las artes marciales llamada Escuela Personal de los Dos Cielos es algo que he estado muchos años perfeccionando. Ahora, deseando revelarla en un libro por primera vez, he ascendido al Monte Iwato, en la provincia de Higo, provincia de Kyushu. Inclinándose ante el cielo, venerando a Kannon, me situó hacia el Buda. Soy Shinmen Musashi no Kami, Fujiwara no Genshin, guerrero nacido en la provincia de Harima, de sesenta años de edad.” "He dedicado mi vida a la ciencia de las artes marciales desde que era joven, hace mucho tiempo. Tenía trece años cuando tuve mi primer duelo.

En aquella ocasión gane a mi adversario, un maestro de artes marciales llamado Arima Kihei, perteneciente a la Nueva Escuela de la Precisión. A los dieciséis años vencí a un poderoso maestro de artes marciales llamado Akiyama, de la Provincia de Tajima. Cuando tenía veintiuno, me fui a la capital y conocí maestros de artes marciales de todo el país. Aunque participé en numeroso duelos, nunca dejé de alcanzar la victoria.”
“Después viajé de provincia en provincia, encontrando maestros de artes marciales de varias escuelas. Aunque participé en mas de sesenta duelos, nunca perdí. Todo ello tuvo lugar entre los trece y los veintinueve años.” “Cuando cumplí los treinta años y reflexioné sobre mis experiencias, me dí cuenta que no había salido victorioso a causa del logro consumado de las artes marciales.

Quizá fue porque poseía una capacidad intrínseca para esta ciencia y no me había desviado de los principios naturales. También puede haber sido debido a los fallos de las artes marciales de las demás escuelas. En cualquier caso, practiqué a continuación día y noche para alcanzar un principio todavía más profundo y espontáneamente llegué a la ciencia de las artes marciales. Tenía cincuenta años por aquella época.” “Desde entonces he pasado el tiempo sin tener ninguna ciencia que investigar. Confiado en la ventaja de la ciencia militar, tal como la he convertido en la ciencia de todas las artes y técnicas, no tengo maestro en ningún camino.” “Ahora, al escribir este libro, no tomo nada de los dichos del budismo ni del confucianismo, y utilizo viejas historias de narraciones militares o sobre la ciencia militar.

Teniendo al Cielo y a Kannon como espejos, tomo el pincel y empiezo a escribir, a las cuatro de la madrugada del décimo día, del décimo mes, en el año de 1643.” Se dice que Miyamoto Musashi ganó en una ocasión a un adversario armado de un sable con un remo de madera; que podía cortar un solo grano de arroz con su espada en el cabello de una persona y que nunca perdió un duelo. Sin embargo existe una anécdota en el cual, se enfrentó con Muso Gannosuke, maestro en el uso del Bo (bastón de madera de 1.80m) de las escuelas Katori Ryu y Kashima Ryu.

Se dice que Musashi le ganó el primer asalto luego de un rápido despliegue de fuerza y precisión, y luego él le perdonó la vida.
Muso, derrotado, se retiró a las montañas para meditar, y una noche le llegó la idea de un bastón más corto, de menos de metro y medio, al cual llamó Jo, entrenó con su nueva arma e implantó una serie de técnicas básicas para luego buscar a Musashi. En esta ocasión, Muso Gannosuke derrotó a Miyamoto Musashi y le perdonó la vida. En definitiva, la forma de ser de los Samurais influenció enormemente la forma de ser de los japoneses, asimilando estos últimos muchas de las características de la personalidad de los bushi en los negocios, las artes marciales y en su sociedad.

Miyamoto Musashi

Image: flickr 1 - 2

lunes 7 de abril de 2008

El Camino del Tao (Part. 4)


31.- Contra la guerra.

El que está en el camino del Tao, no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobrestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao camina rápidamente a su fin.


32.- Guardar las armas.

Las armas más valiosas son objetos nefastos, no son instrumentos para el hombre de Tao.
Las armas son instrumentos de desgracia, no son instrumentos para el rey.
El hombre de Tao utiliza como sitio de honor, en su hogar, la izquierda, y para las armas, la derecha.
Sólo en los casos inevitables hace uso de las armas.
Luego, si vence, no celebra la victoria, no halla placer en ella.
Si hallase placer en ella significaría que se complacía en la matanza de los seres humanos.
Pero el que se complace en la matanza de los seres humanos no verá cumplida su voluntad.


33.- La sabia virtud.

El Tao es eterno, es una noción sin nombre.
Sólo cuando hubo necesidad de mencionarlo se le dio un nombre.
El que sabe dar nombres debería saber que existe lo que no puede ser nombrado.
Si conoce esto, conoce lo que nunca muere.


34.- Discriminación.

Quien conoce los hombres es hábil.
Quien se conoce a sí mismo es sabio.
Quien vence a los otros, es fuerte.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso.
Quien se conforma con lo que tiene, es rico.
Quien mantiene su propósito, es firme.
Quien permanece donde encontró su hogar, perdura largamente.
Quien muere mas no perece, tendrá longevidad.


35.- Confianza en la perfección.

El gran Tao fluye por todas partes, hacia la izquierda y hacia la derecha.
Todas las cosas existen por su mediación, y él no las rechaza.
Al darse es generoso, y no exige ser retribuido.
Ama y nutre todas las cosas, pero no se apropia de ellas.
Como es siempre no existente, puede ser llamado pequeño.
Todas las cosas regresan a él, pero no las reclama como su dueño: por eso es grande.
Porque no se considera grande, la grandeza está con él.


36.- La virtud benevolente.

El que lleva en sí la Gran Forma, hallará la plenitud.
Y vivirá en paz, sin sufrir daño, en armonía.
El huésped de paso se detiene cuando alguien le ofrece música y manjares, pero el Tao es tan puro que parece insípido por su falta de sabor.

Si se lo contempla, no se lo ve.

Si se lo escucha, no se lo oye.

Pero nunca se agota si bebemos de él.


37.- La sabiduría sutil.

Si quieres que algo se contraiga, antes debes permitir que se expanda.
Si quieres que algo se debilite, antes debes hacerlo fuerte.
Si quieres demoler un edificio, antes debes edificarlo.
Para recibir, hay que dar primero.
A esto llamamos sabiduría sutil.
Lo débil y lo tierno vencen lo duro y lo fuerte.
Que nunca salga el pez de la profundidad del agua.
Las armas del reino no se muestran al extranjero.


38.- El ejercicio del gobierno.

El Tao nunca actúa, pero todo lo hace.

El Camino del Tao (Part. 3)

21.- Diferente de los demás.

Entre el sí y el no, ¿ qué diferencia existe?
Entre el bien y el mal, ¿ qué diferencia existe?
¿ Es verdaderamente temible
eso que los hombres tanto temen?
Todo lo que puede verse e como un desierto sin límites.
Los hombres están de fiesta como en los días de los grandes sacrificios.
O cuando en primavera se asoman a las terrazas.
Sólo yo permanezco tranquilo, sin tareas que cumplir, como un niño que todavía es incapaz de sonreír, siempre desamparado, como si no tuviese hogar.
Los demás viven en la abundancia, sólo yo parezco pobre.
Es posible que mi mente sea la de un loco, tan oscurecido y confuso me siento.
La gente vulgar da la impresión de ser clara y brillante, sólo yo me muevo como una sombra.
Ellos son agudos, seguros de sí mismos.
Yo estoy decaído y me muevo como se mueve el océano.
Voy a la deriva, sin asidero alguno.
Todo el mundo parece tener algo que cumplir.
Sólo yo soy torpe y estoy fuera de lugar.
Soy diferente, yo encuentro paz y soporte en la madre que me nutre.



22.- La mente vacía.

La gran fuerza activa se manifiesta, pero sólo siguiendo al Tao.
La naturaleza del Tao es a la vez invisible e intangible.
Invisible e intangible
Invisible e intangible, pero no carente de sustancia.
Y aunque la naturaleza del Tao es oscura y sutil, no carece de esencia.
Esta esencia, siendo invariablemente veraz, es fiel a sí misma.
A través de los tiempos ha mantenido su pureza y ha sido el origen de todo lo que existe.
¿ Cómo puedo saber que así fue lo primordial?

Por Tao.


23.- Fomentar la humildad.

Si te doblas, te conservarás entero.
Si eres flexible, te mantendrás recto.
Si estás vacío, permanecerás lleno.
Consúmete, y serás renovado.
Al que menos tenga, más se le dará.
Al que más tenga, más le será quitado.
Por eso el sabio está consigo mismo y se vuelve arquetipo del mundo.
No se exhibe, luego resplandece.
No se celebra, luego es advertido.
No se alaba, luego es alabado.
No se vanagloria, luego es insigne.
Y porque no lucha, nadie en el mundo puede luchar contra él.
"Si eres humilde, te conservarás entero", dice un antiguo proverbio.
¿ Quién es capaz de considerar vanas estas palabras?
En verdad, el humilde conserva su entereza.


24.- Identificación con el Tao.

Ser parco de palabras es lo natural.
Una tormenta no dura toda una mañana.
Una lluvia torrencial no dura un día entero.
¿ De dónde provienen estas cosas? Del cielo y de la tierra.
Si el cielo y la tierra no pueden hacer que estos cambios duren eternamente, ¡ mucho menos el hombre!
Quien sigue el camino del Tao, se identifica con el Tao.
Quien tiene la virtud, se identifica con la virtud.
Quien se abandona, se identifica con el abandono.
Por eso, quien se identifica con el Tao, recibe la bienvenida del Tao.
Y quien se identifica con la virtud, recibe la bienvenida de la virtud.
Y quien se identifica con el abandono, recibe la bienvenida del abandono.
Que no pida fe a los demás quien no tiene fe.


25.- La complacencia nociva.

El que está de puntillas, no está firme.
El que camina a grandes zancadas no irá muy lejos.
El que se exhibe no es luminoso.
El que se celebra pasará inadvertido.
El que se exalta a sí mismo no es excelso.
Estos, comparados con el Tao, son como "Exceso de alimento y desenfreno en la acción", hechos que repugnan a todos.
Por lo tanto, quién posee el Tao los ignora.


26.- Representaciones del misterio.

Hay un ser nebuloso nacido antes que el cielo y la tierra.
Inmóvil, insondable, permanece sólo y jamás se modifica.
Lo llena todo y jamás se extingue, girando perpetuamente, sin peligro, madre de todas las cosas.
Desconozco su nombre, pero obligado a llamarlo de alguna manera, lo llamo Tao, el trascendente.
Que trasciende significa que avanza; avanzar es llegar lejos; y el que llega lejos vuelve al lugar de origen.
Luego el Tao es supremo, el cielo es supremo, la tierra es suprema y el rey es supremo.
Hay cuatro cosas supremas en el Universo, y el hombre es una de ellas.
El hombre acata las leyes de la tierra.
La tierra acata las leyes del cielo.
El cielo acata las leyes del Tao.
Y Tao, las de su propia naturaleza.


27.- La virtud de la gravedad.

Lo de más peso es soporte de lo de menos peso.
Lo inmóvil es el poder que domina el movimiento.
Por eso el sabio, aunque viaje todo el día, nunca se aleja de su punto de partida.
Y aunque viva rodeado de homenajes, nunca pierde su apacible gravedad.
¿ Cómo puede entonces un señor dueño de diez mil carros de guerra comportarse con tanta ligereza?

Ser ligero es perder la base.
Si se agita, perderá el trono.

28.- El empleo de la habilidad.

Un buen caminante no deja huellas.
Un buen orador nunca duda ni se equivoca.
Un buen calculador no necesita instrumentos de cálculo.
Un buen guardián no necesita rejas ni cerrojos, y, sin embargo, es imposible abrir lo que él cerró.
El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.
Aunque el hombre obrase mal, ¿ porqué rechazarlo?
Por eso el sabio elige ayudar a los hombres y no rechaza a ninguno.
Prefiere salvar las cosas, no rechazar ninguna.
A esto llamamos doble entendimiento.
Luego el hombre bueno es maestro del hombre no bueno, y el hombre no bueno es su buen material.
Porque el buen maestro no tiene interés, y no tiene apego a su material, permanece oscuro a pesar de ser resplandeciente.
Este es el secreto esencial del Tao.

29.- Retorno a lo primordial.

El que conoce el principio masculino, pero se atiene al principio femenino,
es como un profundo cauce del mundo donde confluye todo bajo el cielo.
Siendo el cauce del mundo, no deja la virtud constante, y regresa a lo primordial.
Quien conoce lo luminoso, pero elige lo oscuro, se convierte en el eje del mundo.
Siendo el eje del mundo, su poder es estable y no vacila.
Y, sin moverse, vuelve al estado primordial.
El que conoce su gloria y sigue siendo humilde, será el valle donde se erigirá el Universo.
Siendo el valle donde se erige el Universo, posee la eterna virtud y regresa nuevamente a lo informal.
Lo informal al dispersarse produce todas las formas.
Es por eso que el sabio, siendo señor de los vasallos, preside el imperio en su conjunto y no se ocupa de detalles.


30.- El no hacer.

Si un hombre quiere darle forma al mundo, modelarlo a su capricho, difícilmente lo conseguirá.
El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma.
Quien lo aferra, lo pierde.
Por eso el sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma.
No lo aferra, luego no lo pierde.
Hay quienes marchan adelante, hay quienes marchan atrás.
Hay quienes permanecen callados, hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso, la extravagancia y la propia complacencia.



El Camino del Tao (Part. 2)

11.- La utilidad de la nada.

Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del centro el que hace útil a la rueda.
Con arcilla se moldea un recipiente, pero es precisamente el espacio que no contiene arcilla el que utilizamos como recipiente.
Abrimos puertas y ventanas en una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla
Así, de la existencia provienen las cosas y de la no-existencia su utilidad.


12.- Represión del deseo

Los cinco colores ciegan la vista del hombre.
Los cinco sonidos ensordecen el oído del hombre.
Los cinco sabores dañan el paladar del hombre.
La caza vuelve feroz la mente del hombre.
Las cosas difíciles de obtener lo vuelven cruel.
Luego el sabio alimenta su vida interior y no sus sentidos.
Excluye lo uno y persiste en lo primero.


13.- Evitar la vergüenza.

La honra y la deshonra son cosas que dan miedo.
La gloria y la desgracia son como nuestro cuerpo.

¿ Qué significa esto?

La honra es un privilegio, la deshonra un mal.
Si se los alcanza hay que tener temor, si se los pierde hay que tener temor.
De un modo u otro permanecemos en el temor.
Luego, la honra y la deshonra son cosas que dan miedo.
Además, al cuerpo debemos nuestra gloria y nuestra desgracia.
Si no lo tuviéramos, ¿ cómo nos podrían sobrevenir?
Luego, aquel que considera las cosas del mundo como considera la gloria de su propio cuerpo, puede gobernarlas.
Y sólo a quien ama el mundo como a su propio cuerpo se le puede confiar el mundo.

15.- Alabanza del misterio.

Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple.
Lo que escuchamos sin poder oír, lo tenue.
Lo que tocamos sin asir, lo mínimo.
Lo simple, lo tenue y lo mínimo no pueden indagarse.
Juntos se conjugan en lo uno.
Revelado, no deslumbra
Oculto, no pierde su luz.
Infinito, no puede ser definido.
Se esfuma en la no-existencia.
Es la forma de lo que no tiene forma, es la imagen de la no-existencia.
Es lo esquivo y misterioso.
Lo puedes mirar de frente, pero no verás su rostro.
Lo puedes seguir, pero no lograrás ver su espalda.
Quien se apega con fuerza al Tao primordial, gobierna la existencia de cada día y puede adquirir la sabiduría primordial.
Esta es la iniciación al Tao.


16.- Manifestación de la virtud.

Antiguamente, el perfecto hombre de Tao era sutil, penetrante y tan profundo, que difícilmente podía ser comprendido. Por eso trataré de describirlo:
Era prudente, como quien cruza un río en invierno.
Cauto, como quien se sabe rodeado de peligros.
Reservado, como quien se siente huésped.
Desprendido, como el hielo mientras se derrite.
Auténtico, como un trozo de madera no trabajado.
Amplio como un valle.
Oscuro como el agua turbia.

¿ Quién es capaz de aclarar lo oscuro, cuando ello deviene lentamente luz?

¿ Quién es capaz de aquietar lo turbio, cuando ello se aclara con lentitud?

¿ Quién es capaz de impulsar lo estancado, cuando ello progresa pausadamente?

Quien abraza el Tao no desea la plenitud.

Precisamente porque no ha alcanzado la plenitud, al declinar se renueva.


17.- Volver a la raíz.

Sea tu meta el máximo de vacío.
Conserva la firmeza de la paz.
Nacen las cosas y entran en la existencia, pero desde allí la vemos regresar a su reposo.
Mira todas las flores que florecen: cada una vuelve a su raíz.
Volver a la raíz es encontrar el descanso.
Este descanso significa regresión al destino.
Regresar al destino significa durar constantemente.
Conocer lo constante es estar iluminado.
ero no conocer lo constante es caer en la ceguera y el desastre.
Quien conoce lo constante, lo abarca todo.
El que todo lo abarca es justo con todos.

Lo universal es el ritmo del cielo.
Y lo que está en ritmo con el cielo, lo está con el Tao.
Y lo que está en ritmo con el Tao perdura eternamente.
Aunque su cuerpo muera, nunca perecerá.



18.- Costumbres puras.

Acerca de los antiguos, todo lo que se sabe es que existían.
Sus sucesores fueron amados y alabados, y los siguientes fueron temidos.
Los que vinieron después, aborrecidos.
Si no te tienes plena confianza, otros te serán infieles.
Entonces las palabras rituales estaban medidas.
El mérito de las obras tenía plenitud.
Todo el mundo decía: "Estamos en armonía con nosotros mismos".


19.- Decadencia de las costumbres.

Al declinar el gran Tao, surgen la rectitud y la bondad.
Cuando nacen el conocimiento y la astucia, aparecen los grandes hipócritas.
Cuando las relaciones familiares no son armoniosas, aparecen la "piedad filial" y el "amor".
Cuando la confusión y el desorden reinan en los pueblos, se habla de patriotismo.
Sólo donde está el Tao reina el equilibrio.
Cuando el Tao se pierde, todo se vuelve falso.


20.- Retorno a la espontaneidad.

Renuncia al conocimiento y no sufrirás.
Renuncia a la sabiduría y deja de lado la erudición, y el pueblo será largamente beneficiado.
Renuncia a la benevolencia y rechaza la rectitud, y los hombres retornarán al deber filial y al amor paterno.
Renuncia al engaño y arroja la ganancia, y no habrá más bandidos ni ladrones.
Sin embargo, estas normas son externas e insuficientes.
Mejor es que el hombre actúe libremente.
Muéstrate sencillo y guarda tu naturaleza primordial.
Haz que tu "yo" sea más pequeño y limita tus deseos.


viernes 17 de agosto de 2007

ESTRATEGIA 4

Sacrificar el ciruelo por el melocotonero

Dejar una prenda para salvar la carreta.
Proverbio chino.

A veces hay que hacer sacrificios parciales en aras de la victoria total, hacer concesiones para conseguir el objetivo principal. Exige un cuidadoso cálculo de beneficios parciales y globales, así como ganancias a largo y a corto plazo. Es el sacrificio de la fuerza de protección para lograr salvar los gruesos en una retirada.

ESTRATEGIA 3

Aparentar tomar un camino cuando se entra a hurtadillas por otro.


El ataque tiene éxito cuando el enemigo descuida la defensa.
El Arte de la Guerra (Sun Tzu).
Opone maniobras abiertas, predecible y públicas, a otras encubiertas, sorpresivas y secretas. Significa atraer la atención sobre un itinerario y desarrollar rutas alternativas.
Los alemanes nunca imaginaron que los aliados cruzarían el Canal de la Mancha por Normandía y concentraron su defensa en Calais.
Los aliados hicieron todo lo posible por reforzar esa creencia logrando la sorpresa.

ESTRATEGIA 2

Crear algo a partir de nada.

Todo el universo ha sido creado de la nada.Tao te King (Lao Tse). Si se es capaz de crear algo a partir de nada, las circunstancias más insignificantes pueden conducir al éxito. La mentira repetida mil veces puede llegar a aceptarse como verdad. Convertir algo pequeño en enorme, creado a partir de actitudes preexistentes para avivar los miedos, aumentar los prejuicios o desviar la percepción de los hechos. Una variante es hacer pensar a los demás que uno no tiene nada cuando en edad se tiene algo. Una ciudad estaba sitiada y sus defensores se quedaron sin flechas. Se ordenó a la gente fabricar figuras de paja de tamaño natural vestidos de negro que los soldados descolgaron con cuerdas por las murallas al caer la noche. Las tropas sitiadoras perdieron infinidad de flechas en disparar sobre lo que creían que eran enemigos que escapaban. Las flechas se clavaron en los hombres de paja y los sitiados las volvieron a subir a la muralla. En ese momento se descubrió el ardid y cesaron los disparos, pero ya era tarde. Se había pasado de no tener munición a tenerla de sobra. Esa misma noche se descolgaron 500 soldados de elite. Los sitiadores pensaron que otra vez eran figuras de paja y no prestaron atención. Los quinientos hombres entraron a saco en el campamento enemigo que huyó en desbandada.